9/13/2012

#iPhone5, costoso ambientalmente

fuente: gobbtv.com
Se  empezó a comercializar desde ayer el iPhone 5 y la empresa de la manzana puso en venta no solo un gadget de última generación, sino que está imponiendo también a sus clientes, partners y fabricantes de productos conexos un nueva realidad; ya que el diseño del iPhone 5 marca una ruptura frente a los modelos precedentes; el conector, es también diferente.

El cargador de este nuevo teléfono será incompatible con los 173 millones de iPhone, 73 millones de iPad y 275 millones de iPod vendidos en todo el mundo, ni que hablar de los equipos hi-fi entre otros; lo que significa que se deberán renovar aquellos accesorios que no sean compatibles con el iPhone 5. Los recursos naturales se están agotando y Apple, una de las empresas más importantes del mundo los está malgastando por el simple hecho de vender y volver a los clientes cada vez más dependientes.

En 2001, este grupo empresarial lanzaba el iPod cuya duración de vida se limitaba al de la batería, un gadget irreparable. Incluso después de una demanda en Estados Unidos, Apple innova regularmente controlando la duración de vida de sus productos (Obsolescencia programada), y es imposible por ejemplo actualizar el sistema operativo de los modelos más antiguos, repuestos que cambian en cada generación y la imposibilidad de intervenir el equipo uno mismo.

Un colectivo ambiental europeo que se hace llamar Amigos de la Tierra, hizo un llamado a algunos Eurodiputados, con la intención de poner fin a la aberración medio ambiental y social de estos fabricantes, adoptando una ley que permita prolongar la garantía de 2 a 10 años para los bienes de consumo e imponer a los productores llevar al mercado artículos que sean reparables y permitir así,  la comercialización de repuestos que faciliten la reparación de los mismos, 10 años después de la adquisición del bien.

Hay que recordar que existen formas de consumir bienes electrónicos mas responsablemente como por ejemplo dar una segunda vida a los productos, reparar mejor que desechar, ayudar a los técnicos que reparan estos aparatos y valorizar su “Saber Hacer” promoviendo una economía útil socialmente, que preserve los empleos y el medio ambiente.